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Patrimonio cultural de Guardamar.

Guardamar es muy conocida por sus hermosas playas y rutas turísticas, las cuales se destacan en la Costa Blanca, aunque también tiene un rico patrimonio cultural.

Las bellezas naturales de Guardamar se combinan con su rico patrimonio cultural y su intenso calendario de fiestas anuales.

Molino Harinero de San Antonio.

El antiguo molino harinero de tracción hidráulica de origen medieval, actualmente edificio de estilo neoárabe, fue empleado para el depósito de grano para su posterior venta.

Las primeras referencias históricas que conocemos son mediados del siglo XIV; documentalmente aparece en los planos y perspectivas históricas de la villa en el siglo XVIII.

Sufre varias remodelaciones hasta 1829, en que queda seriamente dañado por los terremotos.

Desde 1919, año en el que se convierte en fábrica de electricidad y sufre la reforma más importante, que le da la estructura actual, pertenecía a la Comunidad de Riegos de Levante, sin embargo queda pronto en desuso. Deja de funcionar hacia 1960.

  • Cronología: Siglo XIV.
  • Ubicación: margen derecha del río Segura en la Partida de Santa Ana.
  • Descripción: Complejo hidráulico compuesto por un Molino harinero y un Azud.

Canal y compuertas de Riegos de Levante.

Canal y compuertas de elevación de tracción eléctrica construido a principios de siglo XX para la captación y canalización de aguas sobrantes del río Segura.

Fue inaugurado por el rey Alfonso XIII que era el mayor accionista de la empresa.

Puente de Hierro.

El Puente de Hierro fue inaugurado el 11 de agosto de 1929, y sustituyó a otro más antiguo de estilo barroco que fue construido en piedra hacia 1775 (destruido por una riada a finales del siglo XIX.

Constituye una buena muestra de la ingeniería de hierro de la época, reflejo tardío de la revolución industrial, y propia de la ingeniería industrial de principios del siglo XX.

La Rábita Califal.

La Rábita Califal de las Dunas de Guardamar del Segura es el único conjunto monacal islámico del período Omeya Andalusí (siglo X-XI) conservado casi en su totalidad.

Esto fue posible gracias a que tras su abandono a mitad del siglo XI, producto de la guerra civil sucesoria que sufre el Califato, toda la rábita queda enterrada y a salvo de las agresiones.

Así transcurrieron casi novecientos años, oculto bajo las arenas, hasta que en 1897, durante los trabajos de repoblación forestal, se encontró una lápida con inscripciones en árabe.

El Ingeniero Francisco Mira i Botella, encargado de las labores de repoblación de la pinada la manda traducir.

«En el nombre de Alá, el clemente, el misericordioso, no hay Dios sino Alá: Mahoma es el enviado de Alá. Se concluye esta mezquita en el mes de Almoharren el año tres y treinte y trescientos (944 de la era cristiana). Mandó construirla Ahmed, hijo de Bohul, hijo de la hija de Alwatsecbilá, el que busca la recompensa de Alá. Lo hizo con el auxilio (bajo la dirección a costa) de Mohammed, hijo de Abusalema, obra de Aben Borracha el constructor».

El hallazgo no tiene más repercusión arqueológica hasta que en 1984 se decide encontrar el edificio del que habla la lápida; de este modo, y con diferentes campañas arqueológicas, se consigue desenterrar las dos terceras partes del conjunto que aquí se puede visitar.

La Rábita está compuesta por aproximadamente 22 celdas oratorio con su propio mihrab cada una. Estas celdas se organizan en torno a dos calles principales y su tamaño varía, así como su acabado.

Destaca del conjunto la mezquita (de menor tamaño al que se construían en las ciudades durante el Califato Omeya) situada en la zona central y la hilera de celdas situadas en la zona central norte, entre las que se encuentra la celda de acogida de visitantes donde se conservan multitud de graffitis.

En este monasterio convivirían religiosos, fieles realizando el ribat y peregrinos, todos ellos atraídos por el retiro espiritual que exige el Islam a sus seguidores.

Las celdas oratorio servirían de lugar de oración, así como de lugar destinado a cubrir las necesidades cotidianas.

La excavaciones han sacado a la luz multitud de objetos, unos relacionados con el rito religioso (cuentas de rosario) y otros vinculados a la vida cotidiana (candiles, marmitas, aguamaniles y jarras).

  • Localización: margen derecha de la desembocadura del río Segura en la parte alta del cordón litoral de dunas que se extienden desde La Marina hasta Torrevieja.
  • Cronología: año 944 d.C. Su abandono se produjo a mitad del siglo XI, las excavaciones en comenzaron en diciembre de 1984.
  • Figura de protección: zona arqueológica.

Ciudad portuaria fenicia de La Fonteta.

Los trabajos de excavación arqueológica han documentado una monumental muralla con bastión, calle perimetral y viviendas adosadas por su cara interna, así como barrios de casas organizados extramuros del recinto fortificado.

Se trata de una de las ciudades fenicias más complejas y mejor conservadas de todo el mundo occidental.

En cuanto a cultura material, destaca la aparición de ánforas y platos fenicios así como cerámica arcaica griega y objetos rituales como huevos de avestruz, marfil, escarabeos, etc.

La aparición de elementos arquitectónicos reutilizados en la muralla evidencia la existencia de un Templo o Santuario en el entorno.

  • Localización: partida de La Fonteta en la margen derecha de la desembocadura del río Segura (área de las dunas de Guardamar), y adyacente a los restos de la Rábita Califal.
  • Cronología: Siglos VIII al VI a.C.
  • Figura de protección: Conjunto declarado Bien de Interés Cultural compuesto por un entramado urbanístico de época colonial fenicia.

El Castillo de Guardamar.

En el cerro conocido como el Castell se sitúa la ciudadela amurallada que albergaba la antigua villa de Guardamar desde su fundación cristiana en el siglo XIII, hasta su destrucción por los terremotos de 1829.

En su interior existía un conjunto urbano de viviendas, calles y plazas; el área inferior es de mayor tamaño y está rodeada por una muralla gótica, la cual sufrió importantes modificaciones en el siglo XVI.

En la parte más alta se alzaba el castillo propiamente dicho, cuyos restos nos revelan su ocupación en diferentes épocas históricas como la fenicia, la íbera, la romana y la musulmana califal.

Desde este emplazamiento se observa una amplia panorámica de la comarca que ayuda a comprender la evolución histórica de Guardamar y de la histórica huerta de Orihuela.

Se han salvado algunos elementos de la estructura defensiva del conjunto urbano, como el Baluart de la Pòlvora y los lienzos de murallas y torreones bajomedievales.

  • Localización: Ciudadela amurallada.
  • Cronología: primera mitad del siglo XII.
  • Figura de protección: monumento.

Fortaleza fenicia del Cabezo Pequeño del Estaño.

Pese a su parcial destrucción por una cantera, el sistema defensivo del poblado está formado por una potente y singular muralla con bastiones en saliente y estructura interior de ”casamatas” de tipología constructiva oriental.

En el interior del núcleo amurallado se documentan viviendas angulares compartimentadas, donde se desarrollaron actividades de carácter doméstico y artesanal, destacando la actividad metalúrgica.

Las excavaciones indican que durante el siglo VII a. C. un grupo de artesanos aún habitaba el poblado, dedicándose a la producción de objetos metálicos en sus hornos y forjas.

  • Localización: Partida la Rinconada sobre el margen derecho del río Segura a 2 km al oeste de Guardmar.
  • Cronología: Siglos VIII y VII a.C.
  • Descripción: Pequeño núcleo amurallado de origen fenicio.
  • Figura de protección: yacimiento arqueológico.

Factoría Romana y Rábita Islámica del Moncayo.

Se trata de un conjunto de época romana y tardo romana relacionado con un asentamiento costero dedicado a la explotación de los recursos del mar (pesca, sal y derivados).

Coronando la secuencia arqueológica del yacimiento también se ha documentado una Rábita islámica de época califal-taifal.

La estructura excavada está compuesta por una celda oratorio que contiene el muro de la quibla y su mihrab correspondiente.

La instalación de esta rábita tan cerca del mar se explica por el carácter fronterizo que tuvo la fachada marítima del Mediterráneo para la comunidad hispano-musulmana.

  • Localización: Tras la duna litoral, en la playa del Montcaio, a unos 600 m de un conocido hotel en dirección a La Mata.
  • Cronología: Restos romanos del siglo I al IV y restos islámicos del siglo X al XI.
  • Descripción: Asentamiento con diversas fases constructivas de época romana.

Sénia del Riu Sec.

Aparato elevador de agua de tracción animal, de las denominadas noria de corona.

Consta de dos ruedas: la rueda de agua y la rueda de aire o contra-rueda.

En la actualidad se ha restaurado y se expone en un espacio público.

Iglesia Parroquial de Sant Jaume.

Fue diseñada por el ingeniero Larramendi, autor del plan urbano del nuevo Guardamar levantado después de los terremotos de 1829.

Se trata de un edificio neoclásico de tres naves e inacabado según el proyecto original, en el que se destaca su alta torre sobre la puerta de acceso y un ábside poligonal, sobre el crucero no construido.

En su interior se conservan algunos bienes rescatados de la antigua parroquia como algunos lienzos, piezas de orfebrería e imaginería (las tallas de Sant Jaume Pelegrí y la Mare de Déu del Rosari).

Existen también algunas piezas de escultura de mediados del siglo XX.

La Dama de Guardamar.

La Dama de Guardamar fue descubierta el día 22 de septiembre de 1987 en el yacimiento arqueológico de Cabezo Lucero.

A poca profundidad apareció un gran trozo de un rodete de piedra, primer fragmento de un busto de dama ibérica, con indumentaria semejante a la Dama de Elche.

La excavación proporcionó muchos elementos más, entre ellos un gran fragmento que comprendía el tocado, la cara y el cuello. Pero la escultura, rota de antiguo, había sido martilleada e incluso en zonas había sufrido la acción del fuego.

Transportada al laboratorio del Museo Arqueológico Provincial de Alicante, el restaurador Vicente Bernabeu comenzó con el lavado e identificación de los restos hallados, así apareció un trozo con el mentón, otro con los labios, que habían sufrido una erosión en el labio inferior derecho, fragmentos del pecho y de los collares, y otros muchos trozos de piedra, pertenecientes a la pieza, pero que no encajaban entre sí ni tenían ninguna superficie labrada.

La tarea de restauración fue delicada y minuciosa, prolongándose desde octubre de 1987 hasta junio de 1988, en que se culminó.

La pericia del restaurador Vicente Bernabeu y su capacidad artística lograron revivir una pieza que era de dificilísima reconstrucción, y que ahora, aun con lo que le falta, muestra su belleza tal cual pudo salir de las manos del escultor que la labró hace dos mil quinientos años.

Fuentes: guardamarturisme.com  /  mecd.gob.es  /  fvmp.es

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