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La ecología del río Segura y sus características.

río Segura Alicante España

La compleja estructura ecológica del estudio hidrológico de la cuenca del río Segura hace difícil la tarea de poder describirla en pocas palabras.

No obstante, destacaremos los elementos más relevantes del funcionamiento natural del río Segura, como un método de aproximación más al conocimiento de su dinámica y, sobre todo, a su problemática.

Una de las principales características definitorias de la realidad ecológica del Segura es su ciclo hidrológico.

Nos encontramos en una de las zonas de menor precipitación media anual de la Península, donde además existe un gradiente de aridez creciente a medida que nos desplazamos de noroeste a sudeste, igual que lo hace nuestro río.

Se ha comprobado la existencia de una relación directa entre el régimen de precipitaciones y los caudales fluviales, de tal forma, que el volumen de agua circulante decrece a medida que avanzamos.

En el Segura, no obstante, los caudales absolutos aumentan hasta su paso por Cieza gracias a los aportes de sus afluentes y a unos mayores valores pluviométricos.

En adelante y hasta la desembocadura los aportes disminuyen progresivamente, debido al notable aumento de la aridez y a la intensiva explotación del recurso.

Por otra parte el reparto de lluvia a lo largo del año es bastante desigual, lo que también afecta a su dinámica hidrológica.

En general podríamos hablar de dos periodos claramente diferenciados, uno de déficit hídrico, en invierno y verano, y otro de superávit en otoño, incluso  algunos años también en primavera.

Pero además, y para rematar esta cambiante situación, los ciclos anuales no se repiten de manera sostenida.

río Segura Alicante España

En ocasiones, el modelo general descrito no se ajusta, en modo alguno, a la realidad climática regional; a largos años de sequía en los que los valores pluviométricos, de modo natural bajos (menores a los 300 mm/año de media), se ven notablemente reducidos y les suceden años de grandes inundaciones, como las más recientes de 1916, 1946, 1973 o 1987.

Vemos pues, de una forma clara, cómo esta fluctuante dinámica hidrológica es la responsable del  desmesurado desarrollo en infraestructuras hidráulicas que soporta el Segura, y que no tiene otro propósito que el  asegurar, en lo posible, el control de las avenidas en unos casos y el abastecimiento mínimo necesario en otros.

Sin embargo, siempre que se incide sobre el funcionamiento de cualquier sistema  natural, y mucho más si se hace bajo criterios puramente antropocéntricos, los remedios suelen ser peores que las propias enfermedades, como es el caso que nos ocupa.

Esa política de actuaciones que, a lo largo de más de doscientos años, ha pretendido el control y aprovechamiento exhaustivo del recurso agua, sin duda, olvidaba aquel importante pacto que los primeros habitantes de la cuenca firmaron con el Segura: La explotación de la vega, nunca pondría en peligro su propia fertilidad.

 Las inundaciones; las grandes avenidas de agua cargadas de sedimentos, son el origen de las vega y la causa directa de su fertilidad. Alterando este proceso se impide que los periódicos aportes de nutrientes y el lavado de sales que las denostadas riadas traen consigo se produzcan.

El resultado es un progresivo empobrecimiento del suelo que, en el caso del Segura, ha llegado a límites insospechados. Se trata, no obstante, de una más entre las innumerables alteraciones ambientales que viene padeciendo este río y de las que más tarde hablaremos.

El Segura como flujo de la biodiversidad.

Una de las funciones ecológicas más relevantes y mejor conocidas de un río es su cometido como corredor o pasillo natural de especies, tanto vegetales como animales.

Desde este punto de vista, el Segura constituye un vínculo importantísimo en el flujo de biodiversidad a largo de sus más de trescientos kilómetros de recorrido, desgraciadamente inexistente en la Vega Baja e incluso, en buena parte de su Vega Media.

Así pues, si fuéramos capaces de pasar por alto esta estremecedora situación, observaríamos cómo el Segura, al menos en su parte alta, todavía ejerce ese papel ecológico como comunicador de especies y ecosistemas, es más, y esto debería resultar evidente, él mismo aún constituye, en algunos tramos, un verdadero ecosistema fluvial.

La vegetación del río Segura.

río Segura Alicante

Atendiendo a su configuración vegetal, podríamos dividir la cuenca en tres partes bien diferenciadas: desde su nacimiento hasta el embalse del Talave, un segundo trama hasta el Cañón de Almadenes (Cieza), y por último de ahí hasta la desembocadura.

En general y a medida que nos alejamos de la cuenca alta, el interés botánico decrece. Sólo los dos primeros tramos descritos presenta realmente un valor ecológico alto.

Aun sin tener en cuenta las importantes comunidades de plantas acuáticas y helofíticas (plantas aéreas que tienen sus raíces sumergidas en el agua), como carrizos eneas y juncos, sus riberas todavía conservan  una considerable vegetación formada por comunidades terrestres dependientes del río.

El bosque de ribera, al que nos referimos, es la única comunidad de frondosas presente en la región murciana, lo que le otorga un incalculable valor añadido a parte del puramente estético y  ecológico.

El bosque de la ribera del Segura.

En su fase clímax, este bosque está compuesto por especies tales como el chopo blanco (Populus alba), chopos negros (P. nigra.), olmos (Ulmus minor), fresnos (Fraxinus angustifilia), tarajes (Tamarix canariensis) y las abundantes especies de mimbreras del genero Salix.

Extraordinariamente adaptadas a las condiciones de humedad, las saucedas desempeñan un importante papel mecánico en la retención de agua, siendo capaces de rebrotar de raíz tras un periodo de avenida.

Bajo el dosel que forma el bosque aparecen especies adaptadas a condiciones de sombra entre las que se encuentran los Asparagus, y en sus límites hallamos trepadoras como zarzas y lianas.

Zarzamoras (Rubus sp.), madreselvas (Lonicera sp.), emborrachacabras (Coryaria myrtifolia), e incluso espinos blancos (Crataegus monogina), juegan un importante papel en la estructura botánica de las partes altas del río.

Otra formación arbórea de gran interés, en la actualidad muy fragmentada, es la avellaneda. Presentes en las partes altas del Tus o el Madera y también  en los Chorros del Mundo, en la ribera del Segura sólo se encuentra en las inmediaciones de su nacimiento (Poyotello).

La fauna del río Segura.

río Segura Alicante España

Dentro de la comunidad faunística, sólo haremos mención a una especie de mamífero, sin duda la más singular y relevante. La nutria (Lutra lutra), con una población muy segmentada, se halla todavía presente en las zonas de cabezera.

La reducción de la vegetación de ribera, junto a los crecientes niveles de contaminación y algunas artes de pesca están reduciendo de forma alarmante  sus poblaciones.

Una de estas prácticas especialmente dañina es el Cuar, consistente en  mantener en el río durante varios días  un sedal con un anzuelo cebado atado a un árbol, las nutrias que atrapan el pez capturado mueren brutalmente ahogadas.

Nos hallamos ante una especie protegida que encuentra entre Cañaverosa en Calasparra y el Cañón de Almadenes en Cieza  uno de sus últimos cuarteles mediterráneos, por lo que se hace ineludible su conservación.

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Fuentes: Confederación Hidrográfica del Segura /  Ayuntamiento de Orihuela

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