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Los compañeros tóxicos en la inmobiliaria.

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Los compañeros de trabajo tóxicos en la inmobiliaria son un dolor de cabeza, un limitador potencial del desarrollo organizacional, y un factor que siempre de un modo u otro afecta negativamente los niveles comerciales de la agencia.

Es determinante para las inmobiliarias conseguir ambientes de trabajo saludables, y muchas veces las relaciones tóxicas a nivel interpersonal son el mayor impedimento para conseguirlo.

Las inmobiliarias que no se ocupan del grave problema que generan las relaciones interpersonales tóxicas, corren el grave riesgo de ver cómo se resquebraja su estructura organizacional, con todo lo que ello implica.

La consultora estadounidense Trispective Group estudió a miles de equipos de todas las industrias, sectores comerciales y zonas geográficas, para conocer qué hace que algunos departamentos tengan un alto rendimiento y otros no.

La investigación de la prestigiosa consultora fue concluyente: el factor más importante en el éxito o fracaso de un equipo es la calidad de las relaciones interpersonales entre sus miembros. 

Equipos leales y equipos de saboteadores.

Entre los equipos saboteadores (menor rendimiento) y los equipos leales (mayor rendimiento), la investigación reveló que existía un 70% de diferencia en el rendimiento. 

Una diferencia de rendimiento relacionada directamente con la calidad de las relaciones interpersonales de sus miembros; con todas las relaciones interpersonales, no con alguna o la mayoría.

Es decir, solamente basta con que un miembro del equipo enturbie el entorno laboral o ejerza su influencia tóxica, para que el nivel de rendimiento del equipo disminuya considerablemente.

Un miembro tóxico afecta el rendimiento de todo el equipo!

Abby Curnow-Chavez de Trispective Group, explica en un artículo publicado en Harvard Busines Review que siempre han existido empleados tóxicos en las empresas.

Pero que en la actualidad, debido a la cultura empresarial que predomina dónde el trabajo en equipo es un factor clave, un solo perfil tóxico puede convertirse en un elemento muy peligroso a nivel organizacional.

Porque los compañeros tóxicos crean dramas innecesarios, provocando distracciones que perjudican la creatividad del equipo y su nivel de rendimiento.

Los perfiles tóxicos provocan que se resienta la imagen del equipo y de la empresa, transmitiendo un mensaje negativo a todos los miembros de la plantilla.

El perfil tóxico envía un mensaje negativo al resto de los miembros del equipo, porque verán que se toleran ciertas cosas a algunas personas, y creerán que a ellos no se les tolerará (favoritismo), y al mismo tiempo comenzarán a participar del juego de la toxicidad.

En definitiva, un perfil tóxico se contagia y contamina el entorno laboral, creando la percepción de indulgencia con algunos, y generando una sinergia negativa muy perjudicial para los intereses de la empresa.

¿Qué debe hacer la inmobiliaria con los perfiles tóxicos?

La consultora es bastante clara y contundente al respecto: es obligación por parte de la empresa exigir un cambio de actitud a este tipo de personas con perfiles tóxicos y, si no hay un cambio en su comportamiento, deberán ser despedidos.

“Independientemente de su productividad, resultados, experiencia técnica, inteligencia o experiencia, no se puede tolerar un comportamiento que arrastra a todos los demás miembros de equipo”. Curnow-Chavez no puede ser más clara al respecto.

En muchas inmobiliarias a los perfiles tóxicos se les “deja pasar algunas cosas”, porque son buenos agentes y benefician comercialmente a la empresa.

Sin embargo, no se tiene en cuenta que en realidad los perfiles tóxicos, por mejores vendedores que sean, están afectando negativamente los niveles comerciales de la inmobiliaria.

Si el equipo inmobiliario está formado por diez personas, y una presenta un comportamiento tóxico, conseguirá que el nivel del resto disminuya; y nunca un solo agente puede compensar el resultado comercial de diez profesionales.

Un solo agente inmobiliario no puede conseguir los mismos resultados que un equipo, simplemente por razones de tiempo y espacio; porque no tendrá tiempo para atender a todos los clientes, y no podrá gestionar su espacio laboral asignado.

Si la inmobiliaria cuenta con los mecanismos organizacionales adecuados, echando al agente tóxico rápidamente puede recomponer su equipo y conseguir mejores niveles de rendimiento comercial.

¿Qué hacer con los compañeros tóxicos?

Los agentes no pueden despedir a otros compañeros, porque es una competencia de la inmobiliaria, y desde luego tampoco pueden exigirle un cambio de actitud.

Los agentes que tienen que lidiar con los comportamientos tóxicos de sus compañeros, muchas veces terminan abandonando la inmobiliaria, simplemente por la impotencia de no poder hacer nada al respecto y por la inacción de los responsables de la empresa.

Si un agente no para de criticar a sus compañeros, genera constantemente situaciones incómodas, intenta protagonizar la reunión semanal de la inmobiliaria, y se convierte en el centro de los conflictos interpersonales, hay que entrar en acción.

A los perfiles tóxicos no hay que seguirles el juego.

Entrar en el juego de la toxicidad es contraproducente y perjudica la salud mental, no es una broma, y lo mejor es dejar de lado a las personas tóxicas.

Los perfiles tóxicos siempre procuran sumar participantes a su juego, y estableciendo posturas claras al respecto, no participando de sus tramas pueriles y destructivas, se consigue aislar a dichos individuos para que no provoquen más daño.

Exponerlos ante todos es otra forma de mitigar el efecto tóxico de su comportamiento, y por supuesto nunca hay que entrar en su deporte favorito: el cotilleo o el chisme.

Hay que hablar con los responsables de la inmobiliaria.

Los entornos saludables se basan en una comunicación efectiva, y si la situación es inaguantable hay que hablar con quien corresponda, es decir, con los responsables de la inmobiliaria.

Hay que hablar con el dueño de la inmobiliaria, el manager, el líder, el coach o con el departamento de recursos humanos, alguien debe hacer algo ante la situación y además es su responsabilidad.

Los cargos organizacionales se establecen en base, entre otras cosas, a las competencias asignadas, y en toda inmobiliaria debe haber alguien encargado de gestionar los conflictos en las relaciones interpersonales que generan los perfiles tóxicos.

Hay que protegerse de los compañeros tóxicos.

¿El compañero tóxico no desiste en perjudicar el entorno? ¿Los responsables de la inmobiliaria no hacen nada al respecto? Hay que hacer algo, porque la pasividad no solucionará el problema.

No se puede permitir que otro agente o compañero de trabajo de la inmobiliaria dañe la salud emocional y física de otro.

Los ambientes tóxicos provocan estrés, ansiedad e incluso pueden derivar en ataques de pánico, y no es una exageración.

Por eso, además de perjudicar los niveles de rendimiento, afectan incluso la salud de las personas del entorno.

Si la situación no mejora conviene plantearse dejar de trabajar en la inmobiliaria, porque nada compensa tener que soportar a compañeros tóxicos.

Para algunos probablemente sea una medida extrema para enfrentar el problema, aunque llegados a límites extremos, y si la inmobiliaria no reacciona ante el problema, todo queda en la decisión personal de cada uno.

En cualquier caso, los perfiles tóxicos perjudican seriamente a las inmobiliarias, y sus responsables tienen la obligación de generar las situaciones idóneas para el correcto desarrollo profesional de los agentes inmobiliarios.

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