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El autocuidado del agente inmobiliario.

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El autocuidado del agente inmobiliario es un factor clave para mantener su nivel de productividad profesional, y también un elemento muy importante para preservar sus necesidades personales y alinearlas con su trabajo.

Autocuidarse en modo alguno significa ser egoísta y debe ser una prioridad.

Todos los hábitos y actividades enfocadas al cuidado personal pueden considerarse una forma de autocuidado, y las mismas deben valorarse en su justa importancia, siendo prioritarias al momento de establecer una agenda diaria.

Muchos profesionales del sector inmobiliario también interpretan el autocuidado como algo opcional, cuando en realidad es una necesidad, y no lo incluyen en su agenda como algo prioritario.

Precisamente, las necesidades personales se encuentran presente a lo largo de la vida, y mantenerlas en equilibrio significa autocuidarse.

Los profesionales que incluyen el autocuidado en su lista de tareas pendientes, como si preservarse fuera algo que se puede posponer por tiempo indeterminado, simplemente están dejando de lado el cuidado de uno mismo con todo lo que ello implica.

La teoría del autocuidado.

La teoría del autocuidado establecida por Dorothea Orem fue el punto de partida para el desarrollo del concepto del cuidado de uno mismo.

“El autocuidado es una actividad del individuo aprendida por éste y orientada hacia un objetivo. Es una conducta que aparece en situaciones concretas de la vida, y que el individuo dirige hacia sí mismo o hacia el entorno para regular los factores que afectan a su propio desarrollo y actividad en beneficio de la vida, salud y bienestar”.

Partiendo de la definición clásica del autocuidado podemos entender su importancia y funcionamiento práctico, aplicado a la necesidad de preservar los factores internos y externos para un satisfactorio desarrollo personal.

Si bien todos contamos con la capacidad de autocuidarnos, y a lo largo de la vida adquirimos elementos para aprender a hacerlo, también es necesario ser conscientes de su importancia y adquirir nuevas herramientas para conseguirlo.

Particularmente dentro del sector inmobiliario la necesidad de autocuidarse cobra un valor especial, derivado ello del sistema de relaciones interpersonales establecidas y de los niveles de estrés y exigencia profesional de la actualidad.

El autocuidado del agente inmobiliario en la práctica.

Todas las teorías pueden resultar muy atractivas y podemos entender su importancia, sin embargo, el valor de las mismas radica en su aplicación.

Los agentes inmobiliarios pueden incorporar en sus rutinas diarias ciertas prácticas para cuidar de sí mismos, y conseguir así un mejor desarrollo personal y profesional.

Comprometerse con el tiempo.

El tiempo es un valor intangible e intransferible, y para muchos autores y filósofos es el único patrimonio de una persona.

El tiempo no puede comprarse, aunque sí se puede gestionar de forma efectiva, y por eso es tan importante la gestión del tiempo.

El agente inmobiliario debe comprometerse con su tiempo, establecer prioridades y dejar espacio en su rutina diaria para su cuidado personal.

Debemos recordar que trabajar durante jornadas interminables no significa en modo alguno ser productivo, al contrario, puede terminar siendo algo negativo en diferentes niveles para un profesional.

Es muy importante dejar aunque sea 15 minutos al día para uno mismo, y no sentir culpa ni remordimiento por hacerlo, porque es la forma de estar mejor y poder interactuar de forma satisfactoria con el entorno, tanto a nivel personal como profesional.

La diferencia entre cómo nos sentimos y cómo nos comportamos puede hacer la diferencia, y no es un simple juego de palabras.

Es necesario aprovechar el tiempo libre y entender la importancia de las vacaciones.

Hay que desconectar.

En el sector inmobiliario encontramos muchos profesionales que se sienten auténticos héroes por trabajar durante 14 horas al día los 7 días de la semana, como si ello fuera un mérito.

Estar las 24 horas disponibles no es efectivo ni saludable, e incluso puede derivar en problemas de salud o generar conflictos personales a nivel familiar.

El teléfono tiene un sistema muy práctico y muchas veces no utilizado de apagado. Sí, aunque para muchos profesionales inmobiliarios pueda resultar algo inusual, el teléfono se puede apagar, y no es una broma.

Ser un agente inmobiliario no es un estilo de vida como muchos intentan hacernos creer, es una profesión, un trabajo, un medio de vida, pero nunca la vida misma.

Desconectarse del trabajo es algo muy importante, y muchas veces comienza con apagar el teléfono.

Los agentes pueden seguir estando disponibles a través de otros medios, y recibir consultas de sus clientes o colegas las cuales pueden responder a su debido tiempo.

La primera hora del día.

La primera hora del día suele condicionar en gran medida el estado de ánimo y el nivel de rendimiento de un profesional a lo largo de su jornada. Por eso es tan importante utilizar y maximizar la primera hora del día.

Cuando se utiliza la primera hora del día para uno mismo se consigue un mejor rendimiento.

Cada persona puede utilizar esa hora como mejor le convenga y de acuerdo a sus gustos y necesidades. Caminar, meditar desayunar escuchando música, leyendo un artículo, viendo las noticias, practicando deporte o combinando todas esas actividades y otras.

También se pueden dedicar unos minutos a revisar la agenda del día, y planificar actividades profesionales y personales.

Hay que tener presente que la primera hora del día también se verá condicionada por la calidad de sueño, algo que muchos profesionales no tienen en cuenta y que siempre afectará de un modo u otro sus niveles de productividad.

Levantarse cansado implica una mala calidad de sueño, sentirse sin ganas de ir a la inmobiliaria representa la falta de motivación, y no querer salir por la puerta a cerrar ventas es un síntoma de que algo no funciona correctamente.

Aprender a decir no.

Decir no para muchos agentes parece casi imposible, y se desviven por complacer a las personas de su entorno e incluso a sus clientes.

Para los profesionales es muy importante incorporar a su vocabulario el no como forma de autocuidado.

El tiempo de todos es valioso, y cada uno lo gasta como quiere y como puede, sin embargo, una cosa muy diferente es cuando algunos colegas pretenden utilizar el tiempo de uno en su propio beneficio.

La negativa puede ir acompañada de un argumento, sobre todo para no herir sensibilidades y mantener el buen ambiente de la inmobiliaria, y aunque signifique recibir un mal gesto siempre será mejor que hacer algo a disgusto o por “quedar bien con el otro”.

Esto no implica trabajar en equipo de forma efectiva o colaborar y ayudarse entre colegas, al contrario, es un forma de hacerlo de forma saludable sin sentirse invadido y sin invadir a los demás.

El no también es una forma de defenderse de los compañeros tóxicos que suelen aportar más elementos negativos que positivos.

“Disculpa, ahora no puedo escucharte porque debo atender otros asuntos”. Que traducido sería algo así como “no me hagas perder tiempo o me obligues a escuchar cosas que no me interesan”.

Pedir ayuda y delegar.

Pedir ayuda no es síntoma de debilidad, al contrario, es un reflejo de que somos conscientes de nuestras limitaciones, las cuales todos tenemos.

Sin embargo, pedir ayuda no implica abusar de los demás para que hagan tareas que en realidad son de nuestra competencia.

Muchos profesionales se sienten desbordados o agobiados en ciertas circunstancias y no saben cómo pedir ayuda.

Hay que concederse la oportunidad de verse desde la perspectiva de que somos simples personas, las cuales eventualmente podemos necesitar de la ayuda de los demás.

Tampoco es síntoma de debilidad decir “no sé”, algo que para muchos profesionales es algo casi impensado de manifestar. Nadie puede saber todo y no siempre las respuestas se encuentran en internet.

Los ámbitos profesionales de trabajo implican un alto grado de colaboración e interacción, y muchas veces es tan importante ayudar a los colegas como pedir la ayuda necesaria para resolver una situación que se escapa de nuestras posibilidades.

Delegar es otro punto siempre dificultoso de abordar para muchos profesionales del sector, particularmente para los managers y directores de las inmobiliarias.

Delegar implica confiar en el otro y apoyarlo incondicionalmente en sus acciones y decisiones, incluso cuando las mismas puedan convertirse en errores.

Delegar no es simplemente pedirle al otro que haga algo por mí.

Conclusiones sobre el autocuidado.

El autocuidado es un factor muy importante para los agentes inmobiliarios, y no debe tomarse como algo superficial, al contrario.

Al mismo tiempo, la trilogía mente-cuerpo-entorno determina que el autocuidado debe practicarse en diferentes niveles, tanto a nivel personal como profesional y siempre atendiendo desde las necesidades propias de cada persona.

Fuente: CAVANAC, Stephen J. Modelo de Orem. Aplicación práctica. Ediciones Mansson. Barcelona (1993).

Daniel Costa Lerena

Author and Editor.

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