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Cosas que los agentes inmobiliarios no deben hacer en la oficina.

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Hay algunas cosas que los agentes no deben hacer en la oficina de la inmobiliaria, y sin embargo, aunque algunas de estas cosas son sabidas por todos, las siguen haciendo.

No obstante, para muchos agentes inmobiliarios estas cosas suelen ser habituales, perjudicando a la inmobiliaria, y generando entornos tóxicos los cuales perjudican gravemente la productividad laboral.

Incluso, ciertos comportamientos de los profesionales del sector inmobiliario pueden considerarse inapropiados, tanto en relacionamiento con los clientes de la inmobiliaria como con sus propios colegas.

Cosas que no se deben hacer en la oficina de la inmobiliaria.

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  • Llegar tarde. 

¿Es usted tan importante que puede entrar a una reunión doce minutos tarde con gotas de sudor en la frente y un sándwich en la mano, mientras otras ocho personas están sentadas allí esperándolo?

La próxima vez, confíe en su GPS y si dice que tarda 28 minutos en llegar del punto A al punto B, no intente hacerlo en 15 minutos.

La falta de puntualidad no solamente es una falta de respeto, también es un síntoma evidente de que el profesional no tiene sentido de la empatía, y si es impuntual con sus compañeros de trabajo, probablemente también lo sea con sus clientes.

  • Quejarse permanente. 

Sí, su coche se averió y se retrasó 45 minutos, pero ¿de verdad necesita seguir con eso toda la mañana?

Si sus compañeros de trabajo están inicialmente interesados en sus aventuras, es una apuesta segura que después de un tiempo sus quejas constantes comenzarán a molestarlos.

La queja como recurso no sirve de nada, al contrario, perjudica y molesta en el entorno, y por eso es mucho más productivo enfocar la energía que insume quejarse constantemente en cosas positivas para todos.

  • Criticar a sus compañeros de trabajo.

¿Le falta tanta confianza en sí mismo que siente la necesidad de criticar a los demás?

Recuerde, un golpe bajo a un compañero de trabajo pondrá a todos los demás en alerta, porque si critica a un miembro del equipo inmobiliario, puede criticar a cualquiera.

Es mejor guardar sus «críticas constructivas» para la persona involucrada, hablar cara a cara, intentar canalizar esas intenciones en un modo proactivo, y no estar en la oficina de la inmobiliaria sembrando el descontento.

  • Ser entrometido.

En la oficina, tratar de averiguar todo sobre sus compañeros de trabajo podría funcionar en su contra. Ciertamente, sentir curiosidad por sus amigos en el trabajo demuestra que tiene interés en ellos, pero los interrogatorios intrusivos no pertenecen a la oficina.

Muchos agentes literalmente establecen una rutina de interrogatorios con sus colegas, y eso puede llegar a considerarse incluso una falta de respeto.

Preguntar a un colega por un problema es una cosa, y entrometerse en su vida es otra muy diferente.

  • Decir no sistemáticamente.

¿Qué sentido tiene su trabajo? ¡Trabajar! Una vez que se le asigne una tarea, hágalo, y con una sonrisa.

Si responde con un no a todas las asignaciones del trabajo, probablemente no durará mucho tiempo trabajando en la empresa.

Los cuestionamientos constantes, sin base argumentativa o solamente utilizados como acto reflejo, también pueden interpretarse como un no sistemático a todo, y son perjudiciales en todo sentido.

  • No reconocer sus errores.

Errar es humano, y si ese equivoca en el trabajo, no será ni el primero ni el último en hacerlo, y seguramente todos sus compañeros de la inmobiliaria, por perfectos que parezcan, también se equivocan.

¿Cometió un pequeño e insignificante error? ¡No hay problema!

Si por otro lado, el error tiene un impacto en la inmobiliaria o en un cliente, lo mejor es reconocerlo de inmediato, al menos lo habrá admitido y se podrá subsanar el error.

  • Hacer el trabajo de otras personas.

Hacer el trabajo de otras personas es un juego peligroso al que no conviene jugar. Una vez que vean su entusiasmo, con el tiempo, sus compañeros de trabajo pueden presionar cada vez más a su manera.

Si su objetivo es un ascenso o reconocimiento dentro de la inmobiliaria, es posible que lo pasen por alto porque hacer el trabajo de otras personas podría dañar la calidad de su trabajo.

Colaborar con los colegas o ayudarles puntualmente en una tarea es un cosa, y otra cosa muy diferente es estar asistiéndoles constantemente fuera de su rol y competencias asignadas.

  • Hablar de su vida privada.

Si lo invitaron a una boda o su hijo no durmió anoche porque estaba enfermo, puede ser comprensible que se tome un minuto para compartirlo con tus compañeros de la inmobiliaria.

Pero puede volverse perjudicial, tanto para usted como para sus compañeros de trabajo, cuando tiene nuevas historias todos los días y contarlas consume más y más tiempo de sus compañeros de trabajo.

Por otro lado, estar constantemente hablando de uno, para muchos puede ser tomado como un ejercicio de egocentrismo que termine perjudicando el entorno laboral de la inmobiliaria.

  • Cotillear o chismear.

¿Sus compañeros de trabajo quieren chismear o cotillear sobre la empresa, sus jefes u otros compañeros de trabajo? No les servirá de nada.

Por favor, no participe en este tipo de discusión, solo agregará más leña al fuego. Las malas actitudes pueden extenderse como la pólvora. En su lugar, trate de concentrarse en la armonía en el lugar de trabajo y en ver lo bueno en las cosas.

Los compañeros tóxicos en la oficina, además de no aportar nada positivo al entorno laboral, terminan resultando un factor altamente negativo a nivel organizacional para la inmobiliaria y para sus intereses profesionales.

  • Procrastinar.

Nadie quiere contratar a un procrastinador. Complete sus tareas lo más rápido posible, o al menos, asegúrese de que se hagan a tiempo.

Esto demostrará que es un empleado con quien se puede contar y no uno de capacidad cuestionable.

Además, demorar la toma de decisiones o la ejecución de las tareas repercute directamente en sus intereses profesionales, y seguramente afectará negativamente su nivel de productividad y sus resultados comerciales.

  • Lidiar con su vida privada en el trabajo.

¿Estás comprando una nueva casa? ¡Felicidades! Pero no permita que esta transacción, por importante que pueda ser para usted, tenga prioridad cuando esté trabajando en la inmobiliaria.

Para muchos agentes inmobiliarios, dejar su vida privada fuera de la oficina al entrar a trabajar parece casi imposible, y es algo además de necesario bastante saludable para el entorno.

  • Hablar en voz alta en la oficina.

En estos días, muchas oficinas inmobiliarias están diseñadas con un concepto abierto. Para mantener un ambiente de trabajo tranquilo y silencioso, asegúrese de usar su voz interior cuando hable con sus compañeros de trabajo.

Recuerde, quienes hablan en voz alta en este tipo de oficinas rara vez son apreciados, porque suelen terminar molestando al resto de compañeros que están intentando trabajar.

  • Hablar mucho y no hacer nada.

¿Está tan desesperado por recibir atención que necesita que todos sean conscientes de todas sus responsabilidades con un nuevo proyecto de la inmobiliaria?

Si debe contarles a todos hasta el último detalle sobre su trabajo, asegúrese de hacer el trabajo, porque hablar y no hacer nada puede llevar a una falta de confianza en su entorno.

  • Llegar a la oficina estresado.

Sí, incluso antes de poner un pie en la oficina, muchos agentes inmobiliarios ya están estresado por el tráfico, una avería doméstica o cualquier otra cosa, y es muy probable que tengan un mal día y que su mal humor se contagie a los compañeros de trabajo.

Para comenzar el día con el pie derecho, intente relajarse mientras conduce escuchando un podcast o un libro motivador, o salga de su casa un poco antes para que pueda tomar un camino hacia la inmobiliaria más tranquilo y relajado.

  • Enfadarse constantemente.

Obviamente, en ciertas situaciones puede ser difícil mantener la calma. Pero no se gana nada con enojarse.

En lugar de explotar en un arrebato emocional sin sentido, use sus habilidades de comunicación. Hablar de sus frustraciones desde su perspectiva le llevará al resultado deseado mucho más fácilmente que gritándole a su compañero de trabajo.

Las formas son muy importantes en el entorno laboral, y los enfados suelen ir perjudicando poco a poco la imagen del agente inmobiliario y, al mismo tiempo, creando en su entorno la enemistad de muchos colegas.

Estas cosas que los agentes no deben hacer en la oficina de la inmobiliaria, aunque parezcan poco importantes, pueden terminar siendo perjudiciales, tanto para los profesionales como para las empresas.

Daniel Costa Lerena

Author and Editor.

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